Principales características del primer sector en la comarca

vacas

Características generales:

  • Existen grandes dificultades para el desarrollo del primer sector, el predominio de la industria a contribuido a que se abandone la agricultura como actividad principal (el 90% es de dedicación mixta), y existe gran presión urbana hacia la zona rural. Alrededor de 60 personas trabajan con dedicación exclusiva.
  • La masa forestal es muy grande en las zonas rurales de la comarca.

Descenso del primer sector

En los últimos años, el primer sector en el Alto Deba ha descendido notablemente, ha perdido dinamismo.
Hoy en día son muy pocos los caseríos con explotaciones profesionales o con dedicación total ligadas a la actividad (60 aproximadamente), eso si, aún quedando pocas, éstas son cada vez más modernas, especializadas y profesionales.
El caserío mixto, esto es, el que aparte de la agraria se dedica a otra actividad (sobre todo en la industria, siendo ésta la actividad principal y no la del caserío) todavía está muy extendida, quedando la ocupación agraria relegada.

Esta tendencia, ha conllevado al debilitamiento del primer sector, y aún siendo general, en nuestra comarca su incidencia ha sido más marcada por sus propias connotaciones específicas:

  • La estrechez de la comarca conlleva la escasez de tierras de valle, y éstas son encaminadas a actividades más rentables: industria, vivienda, etc. Sin tener en cuenta que valorando lo que la actividad agraria aporta a la sociedad se pude conseguir mayor rentabilidad.
  • La influencia que ejerce la industria/Cooperativismo en la comarca (comparada con otras comarcas) es una competencia tremenda para el sector, además de la presión física, también acarrea falta de mano de obra por las mejores condiciones laborales que posee: mejores horarios, menor dedicación, menores inversiones, etc.
  • La poca sensibilidad hacia el primer sector de la sociedad en general y de la Administración en particular, fomentan dar prioridad a otras actividades.
  • En la comarca el trabajo del caserío no tiene prestigio ni entre los agricultores, ni la administración ni tampoco entre los habitantes del núcleo urbano. Siempre ha sido una actividad menospreciada, ante la industria o los habitantes de núcleos urbanos, llena de complejos y ésta falta de autoestima conlleva una afección directa sobre la actividad.
  • Por otro lado, el caserío, tiene un enorme prestigio como vivienda en ésta comarca con municipios bastante saturados, la especulación que esto conlleva es apreciable, incidiendo en la dificultad para lograr terreno para la actividad agraria. Además, esta situación aleja la posibilidad de alquiler terreno para la actividad primaria.
  • La práctica de asociarse es muy escasa, en gran parte por la diseminación considerable que existe. Predomina el individualismo. El trabajo comunal ("auzolana") de un tiempo ha perdido importancia dentro del sistema productivo. No siendo esto poco, nuestro modelo de caserío, hoy en día, y para poder producir en las condiciones que impone el mercado (sanidad, registro...) tiene que hacer frente a grandes inversiones restando rentabilidad a sus pequeñas producciones.
  • Existe poco terreno-comunal (exceptuando Gatzaga y Oñati) y la existente es poco aprovechada para la agricultura y ganadería (salvo los montes de Oñati). Habría que fomentar nuevas actuaciones para el uso de esos terrenos.

Todo esto ha generado un sentimiento de resignación muy amplio en el sector y existe la convicción de que hay pocas posibilidades para continuar con la actividad.

Las explotaciones tradicionales y el sector en general debería adecuarse y apostar por la tecnificación, modernización y profesionalización, esto prestigiaría al sector y sería otro factor más para el orgullo de la comarca, como hoy en día lo son la industria y cooperativas. Hay que poner en valor la multifuncionalidad del caserío. Habría que hacer una valoración de las externalidades positivas que aporta a la sociedad el trabajo realizado por los agricultores.